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Vinceró!!! Marzo 29, 2008

Posted by dokieh in Mundiales, Recuerdos.
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Fabio Cannavaro, capitán italiano, levanta la copa de Campeón del Mundo

Corría la tarde del 9 de julio del 2006. En la capital alemana estaban puestas las miradas del mundo entero. La selección francesa, encabezada por Zinedine Zidane, había conseguido llegar a la final, tras haber eliminado a los rivales más duros posibles en el camino: Portugal, Brasil y España. Italia, en cambio, había tenido una primera fase, octavos y cuartos más tranquilos, pero sudó como nadie para derrotar a la anfitriona en la semifinal de Dortmund. Vencieron a los alemanes dando toda una lección de clase y espectáculo y, aunque parezca mentira, renunciando a la esencia de la ‘azzurra’, en una de las prorrogas más emocionantes de la historia de los Mundiales.

Vecinos, y enfrentados a su vez, que se encontraban en Berlín, por la disputa del trofeo más deseado por todo futbolista: la Copa del Mundo. Esa Copa que había sido sujetada por las manos de Maradona, Pelé, Beckenbauer, Rossi o Romario, entre otros. Esa Copa que permanece guardada y que, cada cuatro años, reaparece para agitar los corazones de millones de aficionados. Y es que, no podemos negarlo, todos anhelamos ese momento durante esa interminable espera y, cuando llega, nos paramos ante las televisiones, esperando, sabiendo que algo grande va a pasar. Porque, no cabe duda alguna, que el destino -o como cada uno quiera llamarlo- se viste de gala para esas citadas ocasiones y, en el 99% de los casos, actúa en favor del que se lo merece.

Al igual que aquel día actuó y eligió a los dos protagonistas que pasarían a la historia, a los dos que anotaron los goles y los que desempeñaron el papel decisivo en el momento exacto.

Zinedine Zidane ve la roja en la final del Mundial de Alemania ‘06, contra Italia.

La prensa deportiva mundial, durante varios días, se hartó de alabar el juego de Francia y de descalificar a los transalpinos. Se cebaron con Materazzi, llegando incluso a insultarle, por provocar la acción que, según ellos, decidió el encuentro. Ninguno de nosotros sabremos nunca que habría pasado si Zidane no se hubiera dado la vuelta en aquel preciso instante, pero todos recordamos lo que ocurrió y cómo sucedió. Todos tenemos aun fresco en nuestra memoria el recuerdo de la exhibición italiana en las semifinales y el conservadurismo francés ante la Portugal de Cristiano Ronaldo y compañía.

Fue un Mundial en el que, salvo partidos aislados de Argentina, España, México o las propias Italia y Francia, nadie brilló. Ningún equipo nos cautivó, nadie nos hizo enamorarnos de su juego. Y, el destino, sabio juez, dictó sentencia y premió al que, en el momento exacto, se lo jugó todo a una sola carta. A un todo o nada.

A Marcello Lippi, el entrenador que renunció a la esencia italiana -que corre por su sangre- en el partido más importante del campeonato. A Alessandro Del Piero, que merecía una retirada mejor.

A Italia, que, por primera vez en la historia, ganó atacando.

Diego Caballero - 29.03.2008