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Héctor Cúper, mercenario fatalista Mayo 17, 2008

Posted by dokieh in Desde el banquillo.
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El teléfono de Héctor Cúper vuelve a estar apagado. Su contestador autómatico hace las veces de agente, tras volver a dejar a un equipo al borde del abismo. Esta vez fue el Parma, cuya directiva lo contrató hace unos meses para salvar al equipo del temido descenso a la Serie B. El argentino aceptó el cargo y, a cambio de 250.000 euros, prometió a los del conjunto ‘gialloblu’ que los alejaría del borde del abismo.

Pues bien, a falta de una jornada para el final de la temporada en Italia, los del Ennio Tardini se encuentran terceros por la cola, a falta del último encuentro, el próximo domingo ante un Inter que se juega el Scudetto. Ante tal situación, los mandamases de la escuadra blanquiazul no tuvieron otra que despedirlo. Tiempo ha tenido Cúper para cumplir sus propósitos, pero, al igual que otras tantas veces, el ex de Lanús hizo las maletas antes de tiempo, saliendo por la puerta de atrás.

Cúper, que en Europa se dio a conocer cuando llevó al Mallorca a la final de la Recopa que perdieron contra el Lazio de Nedved y Vieri, es un entrenador con cierta reputación en el viejo continente. Sobre todo, tras sus dos buenas campañas cuajadas en el Valencia CF, equipo al que consiguió llevar a dos finales de Liga de Campeones consecutivas en las que salió derrotado por Real Madrid y Bayern de Múnich. Posteriormente, el Inter lo contrató para encabezar un proyecto donde brillaban nombres como el de Ronaldo, con el cual mantuvo una seria disputa que terminó llevando al ariete brasileño fuera de Milán. Entre aeropuertos y despachos, el de Santa Fé consiguió labrarse una cierta fama de técnico serio, defensivo y de buen nivel. Sinceramente, nunca entendí en qué se basaban los que lo alababan durante noche y día.

Sin ir más lejos, en su segunda temporada en Europa, Cúper ha ido encadenando fracaso tras fracaso. Después de librar al Mallorca del descenso a Segunda División, se tomó un año sabático y el cartel de “salvador rápido y eficaz” que le colgaba le ayudó a conseguir posteriores trabajos. Uno de ellos fue en el Betis, conjunto donde empezó esta temporada, asegurando nuevamente que no caerían en lo más bajo de la tabla. Meses después, los sevillanos se encontraban hundidos, sin ninguna razón para la esperanza y con unos jugadores que no respaldaban a su míster. Así fue como Héctor volvió a salir por la puerta de atrás una vez más. Lo curioso de este caso es que el contrato que Manuel Ruíz de Lopera le ofreció le va a hacer pagar al conjunto hispalense una cuantiosa suma de dinero, después de haber llevado a la deriva un barco que posteriormente Chaparro tuvo que sacar a flote.

En el Parma, más de lo mismo. El precipicio, el miedo, un entrenador mediático para ilusionar a la hinchada, promesas y huídas repentinas. Así es el modus operandi de este canoso y peculiar personaje: descuelga el teléfono en su yate de Palma de Mallorca, te come la oreja, te hace compañía una temporada y luego te abandona cruelmente. Eso sí, llevándose todo lo que puede.

Si esta descripción fuera leída por alguien que no tiene la más mínima idea de fútbol, seguramente pensaría que su extenso palmarés le avala a la hora de recibir ofertas. Nada de eso, en todos estos años en la tierra del fondo azul y las estrellas, Héctor Cúper sólo ha conseguido dos títulos de poco renombre: dos Supercopas de España, una con el Mallorca y otra con el Valencia. Por lo demás, lo que comentábamos antes, ir de aquí para allá engrosando su cuenta bancaria y, por si fuera poco, regalando a los espectadores partidos soporíferos y obsequiándolos con un mal juego provocado por su extrema tendencia a posicionar el vehículo de servicio urbano o interurbano delante de su propia meta. Al fin y al cabo, se trata del típico preparador resultadista, aquellos que no conciben el deporte rey de otra manera que no se base en el intento de marcar un gol y encerrarse atrás. Y, si unimos esto a su contínuo movimiento de un banquillo a otro, nos queda lo que el propio título de este artículo indica: “un mercenario fatalista”.

Y de esos hay muchos. Se me podrían venir muchísimos nombres a la cabeza. La diferencia es que ellos, todos resultadistas, a pesar de ser igual de criticados por su exagerada fobia al ataque, tienen las paredes de su casa repletas de medallas y trofeos. Sin más dilación y teniendo en cuenta esto último, me pregunto: ¿cómo calificaríamos a una persona resultadista que no obtiene resultados?

Diego Caballero - 17.05.08

Comentarios»

1. Emanuel - Mayo 17, 2008

La verdad que Cúper nunca me gustó como técnico, si bien tuvo buenas épocas, nunca me agradó su metodología de juego. Y es cierto, sería irónico clasificar de manera positiva a una persona resultadista que no obtiene resultados. Un abrazo amigos!..

http://www.planetaxeneize.blogspot.com

2. Giusto campioni « La Doble Visera - Mayo 18, 2008

[...] jugando la salvación y cuyo banquillo se encontraba en plena transición, tras la despedida de Héctor Cúper días [...]

3. Giusti campioni « La Doble Visera - Mayo 18, 2008

[...] jugando la salvación y cuyo banquillo se encontraba en plena transición, tras la despedida de Héctor Cúper días [...]

4. Migue - Mayo 19, 2008

En este último tiempo, Cúper parece estar eclipsando todo lo bueno que hizo anteriormente!
Al final, el Parma se fue a la Serie B!

Saludos!

Migue

5. fernando - Mayo 25, 2008

Cúper debe centrarse y no entrenar equipos sólo por dinero. Su carrera va decayendo después de sus éxitos iniciales. Un abrazo